Cuando un desarrollador nuevo entra a un equipo, alguien le explica las reglas: cómo se nombra, qué patrones se usan, qué está prohibido tocar. Con los agentes de IA, la mayoría de los equipos se saltó ese paso — el agente llega, lee el código que tiene delante y escribe según su mejor suposición.
El resultado es conocido: código que funciona pero no pertenece. Convenciones mezcladas, dependencias que nadie aprobó, decisiones de arquitectura tomadas por un modelo que no estuvo en la reunión donde se decidió lo contrario.
Las reglas van antes, no después
En SieFlow, cada proyecto tiene una Constitución de Proyecto: el documento de reglas — arquitectura, convenciones, límites — que se sirve al agente antes de que escriba una sola línea. No es un linter que corrige lo hecho, ni un documento en una wiki que nadie abre: es parte del contexto operativo que el agente recibe al conectarse al proyecto.
La diferencia importa por una razón práctica: corregir después cuesta una revisión entera; condicionar antes cuesta cero. Un agente que sabe que en este proyecto los servicios siguen una arquitectura por capas no propone un atajo que la rompa — y el revisor humano dedica su atención a lo que importa, no a repetir las reglas de la casa.
Qué contiene una constitución
- Reglas de arquitectura: qué capas existen, qué depende de qué, dónde vive cada cosa.
- Convenciones: nomenclatura, formato de commits, idioma de la documentación.
- Guardrails: lo que el agente no debe hacer aunque parezca buena idea — tocar migraciones a mano, introducir dependencias nuevas sin aprobación, elegir identificadores de revisión propios.
La constitución no camina sola
Un documento de reglas solo funciona si hay algo que lo respalde cuando el agente lo ignora — o cuando alguien intenta, por prompt injection, que lo ignore. Por eso la constitución es una capa de un plano de control más amplio: el agente opera con un token de permisos acotados que define el techo de lo que puede tocar, y cada acción queda registrada con su actor y su costo.
Las reglas dicen qué se espera; los permisos definen qué es posible; el registro cuenta qué pasó. Gobernanza es tener las tres.
Si quieres ver cómo se ve una constitución sirviendo a un agente real, agenda una demo — la mostramos en vivo sobre un proyecto de verdad.