El 1 de septiembre Anthropic publicó Claude Fable 5.1. La comparativa de hace dos días miraba el índice y el coste por tarea; esto es la otra mitad, la que no sale en los titulares: tres cambios de la API que rompen código que ayer funcionaba.
Ninguno se arregla cambiando el nombre del modelo en una variable.
Tres cambios, y solo uno da la cara
El primero es visible. tool_choice en sus tipos any y tool devuelve 400. Quien forzaba una herramienta para garantizar una llamada con argumentos válidos tiene tres reemplazos: auto con la instrucción escrita, strict en la definición de la herramienta, o structured outputs si esa llamada forzada solo existía para recibir JSON.
Los otros dos van sobre los bloques de razonamiento que el modelo devuelve y que uno reenvía en el turno siguiente. Ahí es donde se pone interesante.
El que solo le sale a tu cliente más nuevo
La API ahora comprueba que nada anterior a un bloque de razonamiento haya cambiado. Si tocas el prompt de sistema, la lista de herramientas o un mensaje previo y reenvías el bloque, responde 400. Pero solo en cuentas creadas desde el 31 de agosto de 2026.
Conviene leerlo dos veces: no es un fallo del código, es un fallo de la cuenta. El mismo despliegue pasa contra tu cuenta de desarrollo, que es vieja, y revienta contra la del cliente que diste de alta la semana pasada. “En mi máquina funciona” pasa a ser literalmente cierto y completamente inútil. Si operas una plataforma con una cuenta por cliente, el error aparece por inquilino, y estrena con el más reciente.
El que no falla, y por eso es peor
El otro es más callado. Un bloque de razonamiento queda atado al modelo que lo produjo: uno anterior no lo lee, y la API lo descarta sin error y sin cobro.
El patrón que rompe es de los comunes: reintentar en un modelo más barato cuando el principal va lento o devuelve 429. El reintento contesta, la factura incluso baja, y nadie se entera de que el agente perdió el razonamiento que traía puesto. No hay excepción que capturar. Solo un agente que, de vez en cuando, razona peor.
Se añade, no se reescribe
La conclusión es de diseño y vale para cualquier proveedor. La caché premia un prefijo que no cambia; el razonamiento preservado ahora castiga mutarlo. Las dos cosas piden lo mismo: un historial al que se le añade y nunca se le reescribe.
Eso descarta unos cuantos atajos cómodos: inyectar la fecha de hoy en el prompt de sistema, resumir turnos viejos a mano, sumar una herramienta a mitad de conversación. Es la misma disciplina que ya nos impone la Constitución de Proyecto: las reglas se fijan antes de arrancar, no se negocian en el turno doce.
Y hay premio. Las lecturas de caché de Fable 5.1 cuestan 0,25 dólares por millón, 0,025 veces el precio de entrada frente a 0,1 en el resto de modelos. Para un agente que reenvía un prompt de sistema grande en cada turno, ese renglón es el que manda en la factura. Cómo gobernamos ese gasto da para otro artículo, pero empieza aquí: con un prefijo que no se toca.